
Peso de la imagen CDMX
54 Gallery
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En 54Gallery, la exposición traza 7353 km de percepciones y formas, donde cada obra abre una ventana a paisajes deconstruidos y reflexiones cotidianas. Las piezas se entrelazan en una cartografía que, a través de la sensibilidad, transforma lo visible en una experiencia profunda y evocadora.
Atticus Adams, Arlette Bellio y Luisa Bordas
En esta exposición, 54Gallery se convierte en un espacio donde la memoria, la materia, el color y el peso, dialogan en un entretejido de gestos artísticos. Atticus Adams, Arlette Bellio y Luisa Bordas despliegan sus investigaciones plásticas desde la resistencia de la materia hasta la levedad del color, desde el peso de la memoria hasta la vibración del gesto.
Atticus, nos sitúa ante un límite permeable entre lo íntimo y lo colectivo. La estructura de sus piezas, nacida de la fragilidad y la resistencia del material, es una traducción de la memoria en forma: cada torsión, cada pliegue, es un gesto de inscripción, una huella de su propio pasado transformada en presencia tangible. Desde el mosquitero de su infancia hasta la incorporación de pigmentos mayas en su obra actual,.
En el caso de Arlette Bellio, la pintura es una práctica meditativa donde el color actúa como umbral hacia lo desconocido. La obra de Bellio no representa, sino que abre, no ilustra, sino que nos lleva hacia una experiencia de lo inefable. Sus lienzos vibran con la potencia de lo silencioso, con la densidad del instante detenido. Aquí, el acrílico sobre tela no es solo un medio, sino un campo de exploración. El color en su obra no es pasivo: es una entidad viva, un respiro en la velocidad del mundo.
Por otro lado, Luisa Bordas nos introduce en una arqueología de la materia donde la transformación de la piedra en lámina de oro, papel metálico y vacío es una exploración de la permanencia y la ausencia. En su evolución, la piedra deja de ser un objeto y se convierte en una forma de pensamiento, en una inscripción material que se diluye en nuevos soportes. Su obra no es un gesto artístico, es un acto de revelación.
Los tres artistas, en sus procesos diversos, abren umbrales que nos invitan a reconsiderar el peso de la memoria, la plasticidad del color y la resistencia de la materia. En Peso de la imagen, lo sólido y lo fluido, lo táctil y lo intangible, se entrelazan para recordarnos que el arte no es un objeto inerte, sino un campo de posibilidades en constante transformación.



